Cultura Viva

Los Gegants de Banyoles: Una tradición que sigue bailando con la ciudad

De las antiguas figuras del bestiario a Martirià y Maria, los gigantes de Banyoles han pasado por guerras, cambios y generaciones hasta convertirse en una parte reconocible de las fiestas de la localidad

Katherine Menjivar
18 Ago 2026
4 min de lectura
4 vistas
El Baile de los Capgrossos

El baile de los capgròs

/ Ana Serrano

Cuando los Gegants de Banyoles salen a la calle no lo hacen solos. Junto a ellos aparecen cabezudos, músicos y vecinos que acompañan el recorrido. Pero detrás de los desfiles hay una historia que se remonta varios siglos y que ha cambiado a lo largo de los años. Aunque los gigantes como tales no aparecen documentados en Banyoles hasta el siglo XIX, la tradición de las fiestas populares es mucho más antigua. En 1681 ya existen referencias al llamado bestiario popular, con figuras como el buey y el burro, además del dragón y los caballitos, conocidos en catalán como els cavallets. En los registros de aquella época incluso aparece el pago por hacer bailar al buey y al burro.

Las primeras figuras de gigantes documentadas en la localidad aparecieron en 1880. Años después, en 1916, fueron sustituidas por una pareja comprada de segunda mano en Olot. Sin embargo, aquellas figuras no llegarían hasta nuestros días. Al comienzo de la Guerra Civil Española fueron quemadas en plena calle por milicias antifascistas, lo que supuso la pérdida de buena parte de la imaginería festiva que había acompañado a la ciudad hasta entonces. La tradición no desapareció. En 1949, los vecinos de Banyoles pusieron en marcha una suscripción popular para recuperar los gigantes y devolverlos a las celebraciones. Las nuevas figuras fueron encargadas al conocido taller barcelonés El Ingenio por un coste de 11.264 pesetas. Así nacieron Martirià y Maria, la pareja que continúa saliendo actualmente a las calles de Banyoles. Cada uno mide 3,40 metros y pesa más de 45 kilos. En 2024 cumplieron 75 años desde su creación.

Pero los gigantes no salen solos, ya que a su alrededor se mueve una comparsa de capgrossos, los tradicionales cabezudos que interactúan especialmente con los más pequeños. Entre las figuras que llegaron en 1949 destacan el Bigotis, el Pallasso, el Gros, el Negre y el Patufet. Con los años se fueron incorporando nuevos personajes, haciendo que la comparsa creciera y que niños y jóvenes también pudieran participar en ella. Entre los personajes más conocidos está la Bruixa, cuyo papel es acercarse a los niños, asustarlos de manera divertida y abrir camino durante los recorridos mientras mueve su escoba por las calles.

1 / 2

La participación de varias generaciones ayuda a que la tradición continúe. Los gigantes no solo forman parte del calendario festivo: necesitan personas que los lleven, músicos que los acompañen y vecinos dispuestos a seguir formando parte de la comparsa. Los Gegants de Banyoles tienen dos momentos principales de aparición durante el año. Uno de ellos son les Festes d'Agost, celebradas alrededor de la festividad de la Virgen de Agosto. El otro llega en octubre, durante la Festa Major de Sant Martirià, dedicada al patrón de Banyoles. Es durante esta fiesta mayor cuando los gigantes tienen algunos de sus momentos más importantes. En la Plaza Mayor, Martirià y Maria realizan sus bailes acompañados por música tradicional, mientras la gente sigue la actuación desde los alrededores.

Desde fuera, ver bailar a un gigante parece sencillo, pero mantenerlo en movimiento requiere fuerza, equilibrio y coordinación. Las personas que llevan las figuras, conocidas como portadors, tienen que soportar el peso de las estructuras mientras realizan los movimientos de la coreografía. El Ball de Gegants de Banyoles cuenta con sus propias coreografías y partituras. Durante la Fiesta Mayor de Sant Martirià, el baile se caracteriza por movimientos pausados, elegantes y giratorios que requieren fuerza y control. La música también forma parte de estos bailes. En los actos más solemnes interviene la cobla, mientras que en los pasacalles y recorridos más festivos participan los grallers, músicos que tocan la gralla, un instrumento de viento muy ligado a las celebraciones de la cultura popular catalana.

Los Gegants de Banyoles son el resultado de una tradición que ha pasado por diferentes etapas. Desde las antiguas figuras del bestiario documentadas en el siglo XVII hasta los actuales Martirià y Maria, la fiesta ha cambiado, pero ha mantenido un elemento fundamental: la participación de la gente. Hoy, cuando los gigantes recorren Banyoles acompañados por los cabezudos y la música, también llevan consigo parte de la historia festiva de la localidad. Los niños que los siguen, los jóvenes que participan en la comparsa y los adultos que ayudan a mantenerla hacen posible que esta tradición continúe pasando de una generación a otra. Más que unas figuras que aparecen durante las fiestas, los Gegants forman parte de la memoria colectiva de Banyoles y de una cultura popular que todavía se puede ver, escuchar y vivir en sus calles.

Newsletter

Recibe más historias como esta

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad . Puedes darte de baja cuando quieras.