Mamma Mia: El musical que nos recuerda que la vida puede ser maravillosa vuelve a Barcelona
El espectáculo basado en las canciones de Abba vuelve a demostrar que es la mejor terapia para olvidarse de los problemas
Un momento del muscal Mamma Mia.
/ Mamma MiaEn ocasiones el arte es algo más que arte, es terapia, es bálsamo, es alivio para el cuerpo y la mente. Y precisamente eso ha supuesto par mi asistir a una función de Mamma Mia, el musical basado en canciones de Abba, que está de vuelta en el teatro Tívoli de Barcelona. Debo de reconocer que he atravesado unos días de mucho trabajo y de cierto estrés, y por eso decidí recetarme algo que nunca falla, una buena dosis de Abba. No se que tiene la música de este grupo sueco, pero siempre consigue subirme la moral. Después de escuchar su música el mundo siempre me parece un poco mejor, un poco más bonito y un poco más justo y me hace pensar por un instante que la vida puede ser maravillosa.
Así que imagínense mis sensaciones durante e inmediatamente después del musical, que es una explosión de energía y talento, de alegría y de belleza, de arte y emoción. He asistido a representaciones de este musical en cuatro ocasiones tanto en Madrid como en Barcelona y siempre sucede lo mismo, todo el público acaba la función cantando y bailando las canciones de Abba mientras de olvida de sus problemas aunque sea por un rato.
El público siempre acaba las funciones de Mamma Mia cantando y bailando las canciones del grupo sueco ABBA
La historia es sencilla, pero no por ello menos efectiva, ya que solamente es una mera excusa para ir haciendo un repaso del impresionante repertorio del grupo sueco, por lo que durante la función van sonando casi todos los himnos atemporales de ABBA, desde Dancing Queen, pasando por Mamma Mia y Super Trouper y finalizando por Waterloo, probablemente una de las mejores canciones de la historia de la música y ganadora del Festival de Eurovisión de 1974.
Sophie, una joven de 22 años que vive con su madre Donna, invita a los exnovios de su progenitora a su boda al sospechar que uno de ellos es su padre, de quien la mujer por cierto nunca le ha hablado. Por supuesto lo hace sin decirle nada a su madre, por lo que cuando los tres llegan a la isla griega donde viven las protagonistas, los líos y las situaciones equívocas se suceden entre inolvidables canciones, hasta que finalmente, sin quererles hacer demasiado spoiler, acaba triunfando el amor.
Loa actores/cantantes y el cuerpo de baile han estado fantásticos en todo momento, demostrando una gran calidad en la voz, especialmente Anna Lagares (Donna) y Lucía Pemán (Sophie), y tanto las canciones más animadas como las baladas han funcionado como un reloj suizo en cada momento siempre acompañadas por una orquesta muy competente, provocando que el público se haya ido animando conforme ha ido transcurriendo la representación.
Especialmente memorable ha resultado la interpretación de Va todo al ganador (The Winner Takes It All), en la cual Lagares ha demostrado unos registros impresionantes, así como el final de la obra, en la que los actores ofrecen una última descarga de adrenalina interpretando nuevamente Dancing Queen y rematando la tarde con un Waterloo cantado a pleno pulmón por todos los asistentes, algunos de ellos con lágrimas en los ojos. Por supuesto lágrimas de felicidad por lo vivido y por haber sido capaces de recordad que la vida vale la pena por momentos como este.
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