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Pisa: Mucho más que la Torre Inclinada

Esta ciudad de la Toscana alberga monumentos extraordinarios, una muralla excepcional y calles en las que perderse sin reparar en el tiempo

Alberto Martín de Vidales
24 Abr 2026
5 min de lectura
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Pisa: Mucho más que la Torre Inclinada

La famosa Torre Inclinada de Pisa

/ Lesly Sánchez

Cuando uno piensa en Pisa lo primero y casi lo único que le viene a la cabeza es su famosa Torre Inclinada, pero una visita que realicé recientemente a esta hermosa ciudad de la Toscana me permitió apreciar que tiene muchas más cosas que vale la pena ver. Por supuesto, la visita que nos llevará más tiempo en esta bella ciudad italiana es la que hay que hacer a la Piazza dei Miracoli, que acoge un conjunto de monumentos que es necesario recorrer con calma para captar toda su esencia. En esta plaza se encuentra la Torre Inclinada (cuyos 294 escalones requerirán una buena forma física), así como la Catedral, el Baptisterio y el Cementerio Monumental.

Una vez visitados estos cuatro monumentos, una buena opción es acercarse al Museo dell'Opera del Duomo, situado en la misma plaza y que en el pasado fue un convento de monjas Capuchinas. Este lugar no solamente es recomendable por las piezas que expone, sino también porque en su interior hay un coqueto café desde el cual se pueden tomar fotos espectaculares de la Torre Inclinada sin las habituales prisas y los tradicionales codazos, todo ello mientras se degusta un rico café o una refrescante limonada.

Una vez abandonada esta plaza no debe faltar la visita a la Muralla de Pisa, una de las más antiguas y mejor conservadas de Italia. Durante sus 3 kilómetros de recorrido se pasará por encima de las cuatro puertas principales de acceso a la antigua ciudad amurallada, así como se pasará por delante de torres y baluartes y se podrá disfrutar de bellas vistas de los edificios de la Piazza dei Miracoli y del centro histórico de Pisa desde una altura de unos 10 metros.

El Baptisterio de Pisa / Lesly Sánchez

Esta hermosa ciudad de la Toscana tiene otras muchas cosas que ver, como por ejemplo la Piazza dei Cavallieri, la segunda más importante de la urbe y que está rodeada de hermosos edificios como el Palacio de la Carovana, la Iglesia de San Esteban de los Caballeros, el Palacio de la Rectoría, el Palacio del Consejo de los Doce, el Palacio Puteano, la Iglesia de San Rocco y el Palacio del Reloj, además de la estatua del gran duque Cosme I, fundador de la Orden de los Caballeros de San Esteban, que puede verse en el centro. Además, esta plaza acoge muchos espectáculos, tal como tuve la suerte de apreciar durante mi visita.

Desde la Piazza dei Cavalieri se puede completar la visita haciendo una ruta por las calles, plazas y palacios del centro histórico para descubrir la verdadera esencia de esta antigua ciudad. Entre los lugares imprescindibles hay que citar la Piazza delle Vettovaglie, en la cual se instala por la mañana un mercado de fruta, y la Piazza Garibaldi, uno de los puntos de encuentro y con más ambiente de la ciudad. Además, son muy recomendables los paseos por el Borgo Stretto, la calle con más encanto del centro histórico, que todavía mantiene el carácter medieval con sus edificios rústicos del siglo XIV y XV y tiendas exclusivas que vale la pena visitar. Finalmente, son especialmente bonitas las vistas alrededor del río Arno durante el atardecer.

En cuanto a la gastronomía, como no puede ser de otra forma en Italia, hay que disfrutar de las pizzas o los paninis en establecimientos como La Taverna di Pulcinella o L'Ostellino, o de los ricos helados en Tuffo 13 Gelateria o la Bottega del Gelato. Pero si tuviera que recomendar un restaurante en Pisa, y con el riesgo de ser criticado por sugerir un restaurante mexicano en Italia, optaría por Tacorriendo de Lupita, un pequeño y escondido establecimiento donde sirven unos tacos, unas enchiladas y una tarta tres leches que quitan el sentido.

Vista desde un puente del río Arno al atardecer / Alberto Martín de Vidales

Hechas estas recomendaciones sobre Pisa, permítanme que les ofrezca otro consejo. Si les sobran unas horas, tomen un tren y diríjanse a la cercana Lucca, una ciudad cuyo casco antiguo medieval ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Cuando bajen del tren, admiren su muralla, conservada prácticamente intacta porque no se ha visto involucrada en ningún conflicto bélico, visiten la hermosa Plaza del Anfiteatro, en la cual pueden comer en cualquiera de sus restaurantes mientras escuchan bellas canciones de músicos callejeros, o suban a la Torre delle Ore, coronada por un enorme reloj del que se puede ver su mecanismo de cuerda manual y que asegura excelentes panorámicas del centro histórico

Además, esta coqueta ciudad también ofrece la oportunidad de visitar la Casa-Museo de Puccini, casa natal del gran compositor, uno de los más destacados de la historia y autor de óperas tan maravillosas como La Bohème, Turandot o Madama Butterfly, o de recorrer la Via Fillungo, que atraviesa el centro histórico y es la principal arteria comercial de la ciudad, en la que se encuentran lujosas tiendas rodeadas de edificios emblemáticos.

En definitiva, esta hermosa zona de la Toscana italiana ofrece la oportunidad de visitar ciudades pequeñas y bellas,ideales para viajes cortos pero intensos y habitadas por una gente agradable y hospitalaria. Y si el viaje puede ser más largo, siempre exista la opción de incluir la majestuosa Florencia, una urbe también cercana que es tan bella que, como mínimo, necesitará un artículo propio en esta revista.