Destinos

San Sebastián: Una ciudad con monumentos que guardan su historia y elegancia

Sus piedras, sus esculturas y su arquitectura cuentan la historia de una urbe que supo transformarse

Ariadna Menjivar
18 Oct 2026
7 min de lectura
4 vistas
Catedral del Buen Pastor

Catedral del Buen Pastor

/ Revista Mundo Real

Cuando paseamos por las calles de San Sebastián, hay edificios que llaman la atención desde el primer momento. Uno de ellos es la Catedral del Buen Pastor, un monumento que destaca por su altura, sus formas elegantes y su impresionante arquitectura neogótica. Situada en el Ensanche de Amara, esta catedral es el templo religioso más grande de la provincia y uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad. Pero detrás de su aspecto monumental se esconde una historia que comenzó hace más de un siglo, cuando San Sebastián vivía una etapa de crecimiento y esplendor. A finales del siglo XIX, San Sebastián se había convertido en un destino muy apreciado por la aristocracia y la familia real española. La reina regente María Cristina visitaba la ciudad durante el verano, lo que contribuyó a aumentar su popularidad y favoreció su desarrollo urbanístico. Con la expansión de la ciudad, surgió la necesidad de construir una nueva iglesia para atender a los vecinos del Ensanche. En 1887, el Ayuntamiento cedió unos terrenos que anteriormente habían sido marismas inundadas por el río Urumea. Antes de comenzar las obras, fue necesario acondicionar el suelo para que pudiera soportar el peso de un edificio de semejantes dimensiones.

El proyecto fue encargado al arquitecto donostiarra Manuel de Echave, cuyo diseño apostaba por el estilo neogótico, inspirado en las grandes catedrales europeas. La primera piedra se colocó el 29 de septiembre de 1888, durante una ceremonia solemne a la que asistió la familia real. Uno de los detalles más curiosos de aquel día es que el futuro rey Alfonso XIII, que tenía apenas dos años, participó en el acto firmando un documento oficial. Tras varios años de trabajo, la catedral fue inaugurada el 30 de julio de 1897. Para su construcción se utilizó piedra arenisca procedente del monte Igeldo, que aporta al edificio parte de su carácter y personalidad. Sin embargo, todavía faltaba un elemento fundamental: su famosa torre. Esta se terminó en 1899, bajo la dirección de Ramón Cortázar, completando así la imagen que hoy conocemos.

Durante sus primeros años, el Buen Pastor funcionó como iglesia parroquial. Su transformación llegó en 1950, cuando el papa Pío XII creó la diócesis de San Sebastián . Por sus dimensiones, su belleza y su importancia para la ciudad, el templo fue elegido como sede episcopal. El 30 de julio de 1953, la iglesia adquirió oficialmente el rango de catedral, convirtiéndose en uno de los principales centros religiosos de Guipúzcoa. Un año después, en 1954, se instaló en su interior un impresionante órgano de alrededor de 30 toneladas y más de 8.000 tubos, una auténtica maravilla para los amantes de la música. Con el paso del tiempo, el edificio también ha experimentado diversas reformas para conservar su estructura y mantener su esplendor. Hoy, la Catedral del Buen Pastor sigue siendo un lugar de culto, un punto de referencia arquitectónico y un testimonio vivo de la evolución de San Sebastián.

Puente de María Cristina
Puente de María Cristina |Revista Mundo Real

Si la catedral representa la grandeza religiosa y arquitectónica de San Sebastián, el Puente de María Cristina simboliza la elegancia de una época en la que la ciudad quería sorprender a todos sus visitantes. Este puente cruza el río Urumea y conecta el centro urbano con la zona de la estación ferroviaria. Sus cuatro grandes obeliscos, coronados por esculturas ecuestres doradas, lo convierten en una de las construcciones más llamativas de la ciudad. A primera vista, puede parecer simplemente un puente decorado con detalles artísticos. Sin embargo, su origen está estrechamente relacionado con el crecimiento de San Sebastián y su transformación en un destino turístico de prestigio.

Antes de que existiera el puente actual, los viajeros que llegaban a la estación de tren necesitaban una forma cómoda de cruzar el río y acceder al centro de la ciudad. Por eso, en 1893 se instaló una pasarela provisional de madera. A finales del siglo XIX, San Sebastián vivía una etapa de gran esplendor. La presencia de la reina María Cristina y el aumento de visitantes distinguidos impulsaron a las autoridades a imaginar una entrada a la ciudad que estuviera a la altura de su creciente prestigio. La construcción del nuevo puente se llevó a cabo entre 1904 y 1905. El proyecto fue diseñado por el ingeniero José Eugenio Ribera y el arquitecto Julio María Zapata, que apostaron por el hormigón armado, un material innovador para aquella época.

Puente de María Cristina
Puente de María Cristina |Revista Mundo Real

Las obras se completaron en tan solo nueve meses, un logro notable para principios del siglo XX. Para su diseño ornamental, los creadores se inspiraron en el célebre Puente Alejandro III de París, conocido por su decoración monumental y su estilo señorial. La inauguración tuvo lugar el 20 de enero de 1905, coincidiendo con la festividad de San Sebastián y las celebraciones de la Tamborrada. Uno de los elementos que más llaman la atención son sus cuatro obeliscos, situados en los extremos del puente y con una altura aproximada de 18 metros. Estas estructuras están decoradas con escudos de colores, relieves y detalles ornamentales que reflejan el gusto artístico de la Belle Époque.

En lo alto, destacan los grupos escultóricos ecuestres de bronce dorado, realizados por Ángel García Díaz, que aportan movimiento y majestuosidad al conjunto. Cada uno de estos elementos contribuye a crear una imagen monumental que recuerda la época en la que las ciudades europeas competían por mostrar su modernidad, su riqueza cultural y su capacidad artística. Aunque han pasado más de cien años desde su inauguración, el Puente de María Cristina continúa desempeñando una función esencial en la vida cotidiana de San Sebastián. Miles de personas lo utilizan para desplazarse entre el centro, la estación de tren y otras zonas de la ciudad. El paso del tiempo y la humedad provocada por la proximidad del río hicieron necesarias distintas actuaciones de mantenimiento. En 1984 se llevó a cabo una importante reforma estructural, durante la cual se trabajó para conservar sus elementos ornamentales más característicos.

Monumento obelisco Puente de María Cristina

Monumento obelisco Puente de María Cristina | Revista Mundo Real

Posteriormente, las labores de limpieza y restauración han contribuido a mantener el aspecto de sus obeliscos, esculturas y decoraciones. En la actualidad, el puente es mucho más que una infraestructura para vehículos y peatones: forma parte del paisaje urbano y del patrimonio histórico de San Sebastián. Su arquitectura lo convierte, además, en un lugar muy apreciado por fotógrafos y visitantes. La Catedral del Buen Pastor y el Puente de María Cristina tienen funciones muy diferentes, pero comparten algo fundamental: ambos nacieron durante una etapa de transformación que cambió para siempre la imagen de San Sebastián. La catedral refleja el crecimiento de la ciudad y su desarrollo religioso, mientras que el puente representa su apuesta por la modernidad, la elegancia y la conexión con Europa. Hoy, estos dos monumentos siguen formando parte de la vida de los donostiarras y atraen a quienes desean conocer algo más que las playas y los paisajes de la ciudad.

Porque viajar no consiste únicamente en visitar lugares bonitos. También significa descubrir las historias que esconden, comprender cómo han cambiado con el tiempo y reconocer las huellas que las generaciones anteriores han dejado en nuestro presente. San Sebastián es un buen ejemplo de ello: una ciudad donde la historia sigue presente en cada piedra, en cada escultura y en cada rincón que merece la pena descubrir.

Newsletter

Recibe más historias como esta

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad . Puedes darte de baja cuando quieras.