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El triunfo de Bad Bunny en Girona cuando aún no era el músico más escuchado

El artista puertoriqueño actuó dos veces en la provincia en 2017 con notable éxito de público

Alberto Martín de Vidales
29 May 2026
3 min de lectura
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El triunfo de Bad Bunny en Girona cuando aún no era el músico más escuchado

Bad Bunny, con la camiseta del Girona FC durante el concierto en Euphoria en abril de 2017.

/ Euphoria

Ahora que el músico puertoriqueño Bad Bunny está inmerso en una larga gira por España convertido en el artista más escuchado del mundo en Spotify es un buen momento para recordar su paso por las comarcas de Girona en dos ocasiones durante el año 2017. En abril pasó por la discoteca Euphoria (en su anterior emplazamiento, en el centro de Girona), mientras que en septiembre estuvo en la sala de conciertos La Mirona de Salt.

El periodista que escribe estas líneas tuvo la oportunidad de estar en uno de esos conciertos, en concreto en el de la discoteca Euphoria. Debo de reconocer que prácticamente no lo conocía, simplemente asistí por acompañar a mi hijastro, muy fan suyo, y porque los espectáculos en ese local siempre son de gran calidad. La verdad es que realmente valió la pena, la discoteca estaba prácticamente llena y el público estuvo entregado desde el primer momento.

La verdad es que el concierto estuvo rodeado de dos curiosidades. La más relevante, que el cantante puertoriqueño lució durante todo el recital una camiseta del Girona FC con el número 3 a la espalda que le había regalado el futbolista colombiano Johan Mojica, que en aquella época jugaba en el equipo de la ciudad y actualmente milita en el Mallorca. La otra, que el espectáculo, lleno de canciones con letras bastante explícitas en materia sexual,tuvo lugar en plena Semana Santa. Déjenme decirles que esa noche, en esa discoteca, hubo poca santidad...

El cantante lució en uno de los conciertos una camiseta del Girona FC que le regaló el futbolista Johan Mojica

En el año 2017 Trump solo era un empresario de éxito que había salido en televisión, la vivienda y la vida en general eran mucho más baratas y la Inteligencia Artificial era solo una idea relacionada conl a ciencia-ficción, pero Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real de Bad Bunny, ya sabía llevarse al público a su terreno mediante canciones pegadizas, ritmos frenéticos y letras explícitas.

El artista, ya en aquella época con buen dominio del escenario, ofreció sus mejores canciones durante un concierto que por otra parte no fue demasiado largo, ya que empezó bien entrada la madrugada. Durante la espera, los asistentes pasaron el rato escuchando canciones de Bad Bunny y otros artistas latinos del momento.

De esta forma, con la complicidad de un público que ya se sabía las canciones, el músico puertoriqueño fue lanzando hits como Diles, Diabla o Me Llamas, pero se guardó los más conocidos para el final, cuando ante el delirio de los asistentes, que no pararon de bailar, cantó Caile, Tu no vive así o Soy Peor, con la que acabó el recital dejando a los asistentes con ganas de más.

La discoteca Euphoria se llenó hasta la bandera para escuchar a Bad Bunny / Euphoria

No me gustaría acabar el artículo sin destacar la necesidad de que en una ciudad como Girona existan salas de conciertos de aforo medio para este tipo de conciertos, ya que no todos los artistas pueden optar a actuar en lugares como el Auditorio o el Pabellón de Fontajau. De esta manera, los amantes de la música no tenemos que desplazarnos siempre hasta Barcelona para poder ver a artistas de fama internacional.

Gracias a salas como Euphoria y La Mirona he podido asistir a actuaciones en mi ciudad de residencia de músicos importantes como Victor Manuelle, Farruko, Frank Reyes, El Torito o el propio Bad Bunny. Precisamente en estos momentos existe un proyecto para abrir una nueva sala de conciertos en pleno centro de Girona. Esperemos que el ayuntamiento y los vecinos permitan que esta iniciativa cultural llegue a buen puerto para beneficio de todos.