"Debemos intervenir de diversas maneras en el mercado para asegurar el derecho de los ciudadanos a la vivienda"
El número 1 de la lista del PSC por Girona destaca que desde el Gobierno se han hecho reformas en materia de extranjería "porque lo que nos dice nuestra demografía es que nos hace falta gente"
Número 1 de la lista del PSC por Girona a las elecciones generales del 29 de noviembre
Marc Lamuà
Entrevista por Alberto Martín de Vidales
Marc Lamuà encabeza de nuevo la lista del PSC por Girona para las elecciones generales del 29 de noviembre, y lo hace, como él nos cuenta en esta entrevista exclusiva con la Revista Mundo Real, con una mezcla de ilusión y responsabilidad. Hablamos con él de las principales preocupaciones de los ciudadanos, de su trayectoria política y de como encara la campaña electoral.
Estas elecciones llegan muy marcadas por el tema de la vivienda. ¿Qué soluciones contempla su partido para el grave problema que se registra actualmente? Lo primero que hay que decir, y debemos ser muy sinceros, es que no existe una solución mágica o una solución que permita que mañana nos encontremos en un escenario en el cual el acceso a la vivienda sea extremadamente fácil para nadie. Cuando en los últimos días hemos escuchado a algún partido decir que van a construir un millón de viviendas surge la pregunta: ¿de dónde las va a sacar? Tanto des del Gobierno de España como des del Gobierno de Cataluña se ha sido muy claro: primero se deben tener los terrenos, que tienen que ser de titularidad pública o si no se deben hacer convenios con los promotores privados. Por lo tanto, el asunto tiene una cierta complejidad. Nosotros lo que hemos dicho es que nuestro objetivo inicial es construir 183.000 viviendas entre los años 2026 y 2030, y de entrada ya se han movilizado unos 120.000 que se encuentran en diversos estadios, no siempre para entrar a vivir, pero sí en el camino. Hemos destinado casi 1.000 millones de los fondos Next Generation al programa específico de vivienda y el total de fondos destinados llegarán a los 100.000 millones. Se trata de un esfuerzo importantísimo porque entendemos que se trata de uno de los retos más importantes que tenemos en este momento y uno de los elementos que crean una sensación más real en el conjunto de la ciudadanía de que el sistema les falla como ciudadanos, y evidentemente la política debe estar para corregir estas problemáticas. En Girona ya estamos en unas 400 viviendas movilizadas, lo que indica que vamos solucionado el problema, aunque está claro que se trata de semillas que plantamos hora y que veremos germinar en un tiempo.
¿Se puede decir que se han apreciado avances? Hay que tener en cuenta que hemos hecho una Ley de Vivienda que enmarca la situación real que estamos viviendo en toda España, que intenta poner freno a los espacios especulativos crecientes y que intenta corregir un mercado de alquiler en el que suben los precios de una forma exagerada, y el resultado ha sido que en los lugares que se ha aplicado, como Catalunya, hemos logrado contener los precios. En algunos lugares como las comunidades autónomas gobernadas por el PP se han negado a aplicarla, como sucede en Madrid, donde existen unos precios estratosféricos que expulsan a la población del perímetro del Gran Madrid. Hemos impulsado herramientas, y hay que decir que con partidos políticos con más responsabilidad ahora ya estaríamos viendo las mejoras. En definitiva, tenemos que conseguir crear una bolsa más grande de alquiler público y asequible que no acaben después en el libre mercado de compraventa, lo que permitirá evitar las fluctuaciones en nuestro mercado de alquiler, que es necesario para aquellos ciudadanos y ciudadanas que no se pueden plantear el acceso a la vivienda de compraventa. Esta es la situación. Es cierto que es una situación que es global por las estructuras capitalistas que ha habido en los últimos años de explotación inmobiliaria, pero nosotros debemos hacer nuestra parte, intervenir de diversas maneras en el mercado para asegurar este derecho inalienable de todo ciudadano en nuestro estado de derecho. Y si el mercado no quiere, pues tendremos que ayudar a que el mercado quiera.
¿Pero de qué manera se puede intervenir desde las administraciones? No es fácil, aunque la Ley de Vivienda ponía unas ciertas bases. En todo caso creemos, y esto va más en una línea ideológica, en la libertad de cualquier ciudadano para adquirir propiedades, pero esto no puede acabar suponiendo que haya ciudadanos que vean conculcado su derecho a la vivienda. ¿Cuáles son las medidas exactas para intervenir? Honestamente debo decir que no soy un experto en el tema, pero lo que sí que tengo claro es que muchos partidos de izquierdas aceptábamos tácitamente menos intervención en los mercados porque había una aceptación de las reglas del juego, pero si no todos cumplen estas reglas, nosotros tampoco. No podemos admitir que haya un capitalismo desatado, y eso es lo que nos está pasando ahora mismo con la vivienda, ya que existen fondos buitre o personas que dirigen toda su inversión a la vivienda que están provocando que llegue a unos precios exorbitados, muy lejos del nivel de vida de la mayoría de la gente. El presidente Sánchez lo ha dicho muchas veces, hay que poner el humanismo en el centro de nuestra cultura que vive en un sistema capitalista.
"No podemos permitir que haya un capitalismo desatado, y eso es lo que nos está pasando ahora mismo con la vivienda"
Muy relacionado con el asunto de la vivienda aparece otro problema, el de las personas que aún trabajando no llegan a final de mes. ¿Cómo se puede corregir esta situación? En las dos últimas legislaturas desde el Gobierno hemos intentado incidir en este tema, ya que hemos aumentado un 66% el salario mínimo interprofesional, pero es verdad que el hecho de que nosotros hagamos ese esfuerzo y pidamos ese esfuerzo para que las retribuciones vayan subiendo y por lo tanto los ciudadanos puedan tener un mayor nivel de vida, cuando por otra parte los precios de la alimentación o de los pisos suben de una manera mucho más exorbitada, llegamos a situaciones complejas. De la misma manera que no puedes tener gente trabajando que no pueda permitirse una vivienda digna porque los salarios no se lo permiten, tampoco puedes tener gente trabajadora que las dos últimas semanas del mes tengan que calcular si comprarán o no comprarán pan, y menos cuando ha habido ayudas importantes dentro de la cadena de valor de la alimentación, por ejemplo, cuando se ha hecho reducciones del IVA, algo que no ha llegado al consumidor final. Volvemos a la misma idea, el capitalismo también tiene que jugar al juego democrático. Si se hacen esfuerzos, estos deben notarlos los ciudadanos; si tenemos que beneficiar a alguien que ya es muy rico para que le salga más barato su negocio pero ello no beneficia al ciudadano cuando compra el arroz, la harina o la leche, entonces debemos replantearnos la situación. Puede que durante una época este asunto haya quedado fuera del debate porque un número suficiente de gente, por suerte, llegaba sin problemas a final de mes, pero hoy es un problema, y debemos señalarlo. El Gobierno ha sido valiente en los últimos años, por ejemplo el impuesto extraordinario a los beneficios caídos del cielo de las eléctricas cuando se produjo la subida de los precios de la electricidad. Eran unos beneficios que no les correspondían. Creo que los partidos de izquierdas ha llegado un momento en el que hemos dicho que hasta aquí hemos llegado, no puede continuar este capitalismo desorbitado, Por ese camino también ha ido la reforma laboral, que ha elevado los índices de ocupación, lo que ha provocado que ciertos poderes económicos hayan intentado contravenir la voluntad de los legisladores. Hemos aumentado los índices de contratación y nuestras empresas siguen siendo competitivas, así que el tiempo nos ha dado la razón.
El tema de las seguridad siempre está presente en las campañas electorales, pero en este caso me quiero centrar en Girona. ¿Usted cree que Girona es una ciudad insegura? ¿Cómo se puede mejorar en este ámbito? Creo, y así lo establece la estadística, que, más allá de la sensación de seguridad que todo ciudadano o ciudadana tenga, Girona, Catalunya y España son lugares segures. Hay muchos países que envidian los índices de seguridad que tenemos. Creo que las redes sociales premian todo lo que nos llama la atención, muchas veces hechos violentos. En todas las sociedades modernas hay violencia, y por ello existen los cuerpos de policía y de vigilancia. A mi que haya cuentas de las redes sociales que quieran transmitir que Girona es un espacio de anarquía me parece un error. En todo caso lo podríamos hacer mejor, y hoy hemos podido leer una noticia que destacaba que dentro de nuestro sistema de seguridad vigilada, algunas cámaras son obsoletas, otras están desconectadas y otras no pueden enviar imágenes. Eso quiere decir que no hemos estado haciendo los deberes en los últimos ocho años, pero eso no supone que en nuestra sociedad se haya producido un gran aumento de la delincuencia, lo que quiere decir es que nos tenemos que poner las pilas, porque podemos estar expuestos a una degradación a la cual no podemos llegar. Ya que hablamos de Girona, debemos empoderar a nuestra policía, debe sentirse apoyada por las instituciones municipales, porque están al pie del cañón. Dentro del marco general creo que Girona es razonablemente segura, pero lo podríamos estar haciendo mejor, con mejores medios para nuestra policía y con mucha más tecnología aplicada a la seguridad y a la prevención, lo que supondría más seguridad para nuestros barrios, algo que no se está haciendo. No solo se trata de cámaras, se trata de mejor iluminación en nuestras calles y de actuar más en espacios determinados que ya se tienen identificados.
Desde algunos sectores cuando se habla de seguridad automáticamente se habla de inmigración. ¿Cómo valora la aportación de la comunidad migrante en un territorio de acogida como es Girona? Lo primero que hay que decir es que, según mi percepción, cualquier sociedad que sea muy homogénea es una sociedad poco atractiva. Girona es un carril de paso de toda Europa, de la conexión entre Europa y África. Somos una sociedad netamente receptora porque hemos tenido la suerte de vivir en un espacio de prosperidad y de oportunidades para mucha gente, y eso es algo que muchos lugares del mundo no tienen. Gente de otros países o de otros continentes creo que nos enriquece, tanto cultural como socialmente, y es muy triste que existan determinados espacios políticos que quieren dibujar a estas comunidades como enemigas del progreso y del orden, así como de elementos de distorsión de lo que debería ser, según algunas ideologías muy nacionalistas, nuestra sociedad. La realidad es lo contrario, la realidad nos habla de colectivos muy trabajadores, netamente aportadores económicamente a nuestra sociedad, que suplen muchas veces carencias de nuestra sociedad relacionadas con el mundo laboral. Es un orgullo ser una tierra receptora y de oportunidades para esta gente, y precisamente por eso hicimos la reforma del Reglamento de Extranjería, en la que hemos facilitado el arraigo y la adquisición de la nacionalidad española. Y lo hemos hecho porque lo que nos dice nuestra demografía es que nos hace falta gente. A toda esa gente que dice que les sobran estos colectivos les diría que no somos suficientes para mantener el estado del bienestar y que si viene gente de fuera nos ayudará a mantener el sistema; y les preguntaría donde está el problema. ¿Que no hablan como usted? ¿Que no visten como usted? ¿No le gusta su comida? Es verdad que en estae auge del nacionalismo de extrema derecha señalar colectivos que visiblemente son muy diferentes resulta muy sencillo, y los culpan de todos los males: nos quitan el trabajo, nos quitan la vivienda... Desterrar esta estigmatización tradicional del nacionalismo de extrema derecha es una de las grandes luchas que tenemos. Y además hay que decir que la organización de estos colectivos en espacios colectivos nos ayuda a conectar con ellos más fácilmente y a combatir los discursos de odio. El argumento para las últimas reformas legales que hemos hecho está claro, queremos a estos colectivos aquí, pero los queremos con todos los papeles en regla porque de esa manera estarán cotizando y porque entre todos ayudaremos a que nuestros hijos tengan buenas escuelas públicas, prestaciones para los jubilados... Si no facilitamos la integración y estos colectivos sienten que hay una parte de la sociedad que les rechaza se generará una sociedad rota, y yo creo que nadie que quiera a su tierra puede desear eso.
Lleva ya varios años como diputado en el Congreso. ¿Cuál es su percepción de la vida política en Madrid en un momento en el que quizás la política parece que está un poco desprestigiada? Es verdad que se le intenta dar mala prensa a los políticos, pero este fenómeno viene de una parte muy determinada de la sociedad. El desprestigio de la política penaliza muchas veces a gente progresista, a gente trabajadora normal y corriente. Creo que hay una voluntad de dañar esta imagen desde sectores muy concretos de nuestra sociedad que tienen alergia a que la gente tenga representantes que no son de las élites. Siento mucha responsabilidad cada vez que participo como candidato en unas elecciones, en las que miles de ciudadanos, muchos de los cuales no te conocen personalmente, han confiado en ti para que les representes, Pocas tareas generan tanta responsabilidad, y cuando tengo que intervenir en el Congreso siento que no me represento a mi mismo, sino a miles de gironins que me han votado, y además, una vez has sido elegido, también a miles de gironins que no te han votado, y tienes que intentar ejercer bien esa responsabilidad, Y eso te mantiene los pies en el suelo, porque no he llegado al Congreso por casualidad, lo he hecho porque la gente ha depositado una parte de tus esperanzas en mi para que me dedique a algo a lo que ellos no van a poder dedicarse. Hay pocas cosas más importantes que eso en una democracia representativa. Pienso que la gran mayoría de los parlamentarios se toman muy en serio esta representatividad. Cuando has sido elegido para cualquier tipo de cargo institucional no puede haber mayor responsabilidad, una responsabilidad que hay que decir que en los últimos años ha sido más difícil de ejercer por la presión de la inmediatez o por la presión de las redes sociales. En todo caso es apasionante, poder transmitir al Congreso los anhelos que nacen desde Girona me hace sentir muy realizado.
¿Si tuviera que escoger alguna iniciativa legislativa que haya impulsado en su dilatada trayectoria cuál sería? Es complicado escoger una porque pertenecen a diversos niveles. He sido durante bastantes años portavoz de cultura y destacaría todo lo que hemos conseguido con el Estatuto del Artista, que permitirá que mucha gente que se dedica al arte y a la cultura y que tenían problemas para cotizar podrán ahora cotizar en un régimen especial. Por otra parte, por circunstancias personales, fue muy especial para mi la aprobación de la Ley de la Eutanasia. Creo que en esta sociedad en la que por fortuna cada vez vivimos más años puede que lleguemos a un momento en el que digamos que ya hemos tenido suficiente, y que por los motivos que sean queremos acabar nuestro periplo vital. Es un derecho que no teníamos y que hemos ido generando en diversos países europeos y que creo que acabará siendo más importante de lo que creemos.
¿Cómo encara la campaña electoral que está a punto de empezar? La encaro con la ilusión de que a los socialistas siempre nos ha gustado contradecir a las encuestas. Cuando se convocaron las elecciones parecía que todo iba a ser muy difícil, pero la realidad es que la gente se está despertando y se nota. Y eso te da mucha energía en el día a día. También la encaro con una responsabilidad muy grande porque es verdad que el momento es clave en el sentido que en una democracia, cuando todo funciona normalmente, hay cambios de gobierno, a veces progresista, a veces conservador, pero siempre en un marco democrático y con una vocación de progreso. Esta vez, por lo que hemos visto en diversos partidos, principalmente en la extrema derecha es una intención de desmontar lo que se ha conseguido, los progresos que hemos logrado en los últimos años. Todos los avances de los que hemos hablado en esta entrevista están dispuestos a desmontarlo. Están dispuestos a cambiar leyes importantes como la de educación o la de interrupción del embarazo. Eso nos genera una responsabilidad importante, ya que quieren desmontar la aprobado por una mayoría amplia y diferente, porque en estas leyes han participado partidos muy diversos, algunos de ellos de derechas. Se trata de leyes muy equilibradas, que probablemente hubiéramos escrito muy diferente si las hubiéramos podido aprobar en solitario. Pese a ello, algunos dicen que las quieren desmontar, y eso es lo que hace diferentes a estas elecciones, la ruptura democrática que puede haber. Es algo que nos debe preocupar y que nos genera más responsabilidad. Hasta ahora hemos ido salvando varias pelotas de partido y ahora nos volvemos encontrar en esta situación, por lo que esta "batalla" política es especial, y es un honor poder encabezar la lista en un momento tan trascendental.
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