Historias que Inspiran

Pere Parramon: "Ser profesor me ha ayudado a estar atento a quien tengo delante y a intentar ser más generoso"

El subdelegado del Gobierno de España en Girona destaca "los valores y la calidad humana extraordinaria" de la comunidad hondureña en la provincia

Alberto Martín de Vidales
12 Jun 2026
15 min de lectura
33 vistas
Pere Parramon: "Ser profesor me ha ayudado a estar atento a quien tengo delante y a intentar ser más generoso"

Pere Parramon, en la Plaça de l'Assumpció de Girona.

/ Alberto Martín de Vidales

Pere Parramon, actual subdelegado del Gobierno de España en Girona, es un servidor público muy cercano a la comunidad hondureña. En esta entrevista en exclusiva con la Revista Mundo Real hacemos un repaso de su dilatada trayectoria en mundos muy diferentes pero con un denominador común, la importancia del arte y del amor por el prójimo.

Ha sido profesor, concejal, consejero del Consell Comarcal, coordinador de exposiciones, conferenciante, escritor... ¿Con qué faceta se queda? Es complicado decantarme por una, pero es que además existe una cuestión de concepto. Creo que es importante tener una mirada amplia e intentar tener en cuenta diversos aspectos al mismo tiempo. Sin compararme con nadie, a mi me ha gustado siempre el concepto de "homo universalis" como principio vital, del humanismo renacentista. Se trata del intento de ejercer diversas disciplinas al mismo tiempo, porque estoy firmemente convencido de que una retroalimenta a las otras. También existe otro concepto, y es que muchas de estas cosas podrían parecer muy diferentes entre ellas, pero finalmente se resumen en una única cuestión, que es trabajar para los demás a través de diferentes aspectos: la educación, la política, o hasta el comisariado de exposiciones o la crítica de arte. El hecho de que uno a través de los cometidos que lleva a cabo ejerza de puente entre el fenómeno artístico y el público supone que también se haga un trabajo para la ciudadanía. Finalmente todo se acaba resumiendo en esta idea, el trabajo para el prójimo.

Ha hablado de la parcela educativa... ¿El hecho de haber sido profesor marca? Absolutamente. Siempre digo que en la vida hay cosas que las puedes hacer y hay cosas que las puedes ser. Yo soy profesor, ahora no ejerzo porque me dedico a otras cuestiones con mucho gusto y con toda la energía y concentración, pero sigo siendo profesor, lo llevo dentro, me acompaña y considero que marca una manera de hacer las cosas poniendo el foco en lo que tenemos para ofrecer a los demás. Esta afirmación no la hago desde el paternalismo, sino desde el interés genuino por las personas que tienes alrededor y lo que puedes construir con ellas.

Desde su visión como profesor, ¿hay muchos prejuicios respecto a los jóvenes? Cargan con la etiqueta de que no se implican en nada, que se distraen con cualquier cosa sin importancia, que demuestran un nivel educativo inferior... Lo veo de una manera diametralmente opuesta. Hay cosas que son consustanciales a cualquier sociedad. La sensación de que los jóvenes de hoy son peores que los de ayer la tuvieron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos..., es algo que cada generación vive de esta manera. Fíjese en una película como "Los 400 golpes", de Truffaut, y en los jóvenes que describe... Son jóvenes muy difíciles. Cuando te das cuenta del año en que se rodó esta película aprecias que las cosas eran muy parecidas hace décadas, y ha habido épocas en que estuvieron mucho peor que ahora. Se trata de sensaciones cíclicas. Por otra parte, mi experiencia directa con adolescentes es la de conocer a personas implicadas, preocupadas por lo que les rodea... Por supuesto, siempre hay excepciones, pero en general mi experiencia con los jóvenes es la de tratar con personas implicadas, que tienen ganas de hacer cosas, y al mismo tiempo personas con las que he trabajado muy a gusto porque no son tan difíciles. En todo caso, hay que tener en cuenta que vitalmente, los jóvenes viven cambios físicos y hormonales muy importantes, y naturalmente esto les tiene que afectar.

Entonces, ¿cómo considera que hay que tratarlos? En primer lugar, para tratar con jóvenes hay que ser muy directo y muy honesto, decirles la verdad sin ambigüedades. Por otra parte, hay que tratarlos con respeto, intentar ser ejemplar y tener claro que lo que les pides se lo debes ofrecer, de la misma forma que deben sentirse escuchados porque nos interesa lo que nos tienen que decir. Finalmente, y esta premisa puede que alguien considere que entra en contradicción con lo anterior, pero para mi no, ser muy claro en el momento de poner límites y dejar claro que existen unas normas que hay que cumplir y que se conjugan unos roles diferentes. Considero que el profesor es alguien con quien los jóvenes deben tener mucha confianza, pero al mismo tiempo no deben ser amigos, porque la relación debe ser otra. Cuando se tienen en cuenta estas premisas, todo funciona muy bien. Pero siempre sin paternalismo, porque el paternalismo siempre implica una situación de desigualdad muy importante, en la que alguien se pone por encima de otro, y eso conviene evitarlo.

Sigo siendo profesor, y considero que eso marca una manera de hacer las cosas poniendo el foco en lo que tenemos que ofrecer a los demás

¿Esta forma de ser tan didáctica le ha servido en otros ámbitos de su vida? Sí. Esta mirada como profesor me ha ayudado de diversas maneras. Por una parte, a estar atento a quien tengo delante, a intentar entender qué necesita, porque hay quien nos lo dice y hay quien no, y entonces hay que interpretarlo. Por otra parte, me ha ayudado a intentar ser más generoso, pero no para quedar por encima, sino sencillamente para compartir lo que tenemos, y eso en la vida creo que es muy importante.

¿Cuál es la salud de los museos y las salas de exposiciones de la provincia de Girona según su experiencia como coordinador de exposiciones? Hay que diferenciar. Si hablamos propiamente de salas de exposiciones, hay carencias en Girona y en la provincia, necesitaríamos que haya más. Eso no quiere decir que no haya museos que estén haciendo un trabajo magnífico, porque todos los museos de nuestro alrededor están ofreciendo tanto programaciones expositivas como actividades muy interesantes y relevantes para la ciudadanía. Hay museos a nuestro alrededor, como el Museo de Arte de Girona, que están haciendo un esfuerzo muy importante para hacer lo que tiene que hacer un museo que lleva el nombre de Girona, que es explicar lo que es Girona, su arte, su patrimonio y su historia. Lo mismo está haciendo el Museo de Historia, el Museo de los Judíos, un museo tan singular como el Museo del Cine... Todos ellos hacen un gran trabajo. Otra cuestión es si con este trabajo consiguen que se llegue al público tanto como sería deseable. Pero es aquí donde interviene esta faceta pedagógica de la que hablábamos hace un momento, ya que entre todos y todas debemos hacer un esfuerzo para convencer de que lo que nos ofrecen los museos no es elitista, no es algo solo para iniciados.

¿Y realmente lo estamos consiguiendo? Aun nos queda mucho camino por recorrer, principalmente porque es muy importante que haya liderazgos políticos, ya que las políticas culturales se deben ejercer desde el ámbito político. Cuando esta premisa no se sigue con la fuerza necesaria, cuesta mucho llegar a todo el mundo.

Hablemos de su faceta como escritor. Es coautor del libro "Juego de Tronos: Realidades, ficciones y turismos", nos puede hablar del impacto que tuvo el rodaje de este serie en Girona y otras ciudades? Ese libro nace de una serie de artículos académicos que realizamos con Francesc Xavier Medina, que es catedrático de Antropología, y a los dos nos interesaba mucho analizar qué es lo que sucede en una ciudad como Girona cuando acoge un rodaje de una producción televisiva como es Juego de Tronos. Nosotros partíamos de una premisa muy interesante, y es que el paisaje no es solo lo que ven nuestros ojos, además es la superposición de una serie de capas de significado que tienen relación con la historia, las leyendas, las ilusiones que proyectamos..., una serie de elementos intangibles que muchas veces están relacionados con la ficción. Partiendo de esta idea queríamos entender un poco mejor qué pasa cuando en una ciudad se produce un rodaje como este y a lugares que ya tienen un gran interés turístico como por ejemplo la escalinata de la Catedral de Girona, se le suma una capa de significado que es el hecho de convertirse en un edificio de la ficción de Juego de Tronos. Hay que tener en cuenta que existen turistas que se mueven para ver lugares relacionados con la ficción, pero en el caso de Girona, aunque hay iniciativas turísticas interesantes alrededor del rodaje de Juego de Tronos, no se ha aprovechado suficientemente la oportunidad que suponía este rodaje, como si se ha hecho en Cáceres, por ejemplo.

¿Por qué no se ha aprovechado? Para que se hubiera aprovechado deberían de haber confluido dos factores. Por un lado, que haya un interés del tejido privado relacionado con el turismo, y por el otro un liderazgo político. Considero que el segundo es más importante, ya que si hay un liderazgo político los otros ámbitos se acaban sumando, pero si no existe es difícil que se sumen las iniciativas privadas por ellas mismas. En su momento hubo una apuesta política importante por este rodaje, porque se entendió lo que suponía para Girona, pero después no se mantuvo el interés.

Parramon, en el centro cívico de Sant Narcís de Girona / Alberto Martín de Vidales

¿Quién fue Fridtjof Nansen y qué le llevó a escribir un libro sobre él? Fridtjof Nansen es tan importante para mi que quise escribir un libro para compartir su figura con todo el mundo que tuviera el interés y la amabilidad de leerlo. Cuando descubrí a Nansen me di cuenta de que no solamente se trató de un explorador que fue capaz de hitos en el mundo de los descubrimientos geográficos como ser el primero en atravesar Groenlandia esquiando y en trineo, ser la persona que en su tiempo más se acercó al Polo Norte o ser capaz de diseñar un barco que, a diferencia de lo que era habitual, se dejara acompañar por los bloques de hielo para navegar en vez de romperlos, sino que acabó ganando en 1922 el Premio Nobel de la Paz por su visión humanitaria. Conocí al personaje durante un viaje a Oslo y descubrí que tenía muchos matices, ya que fue explorador, científico, uno de los pioneros en la teoría neuronal en su condición de zoólogo, así como fue uno de los primeros oceanógrafos, fue artista, fue diplomático y persona clave en la construcción del estado noruego tal como lo entendemos hoy en día. Fue alguien que tocó muchas teclas muy diferentes y siempre lo hizo animado por una gran curiosidad y un profundo amor hacia la humanidad. Ganó el Premio Nóbel, entre otras iniciativas, por el pasaporte Nansen, un pasaporte que él ideó para todas las personas que después de un conflicto bélico habían quedado como apátridas por los cambios en las fronteras. Ante un personaje con una vigencia tan clara, me pareció adecuado escribir sobre él, pero teniendo muy claro que tenía que encontrar la forma adecuada de hablar sobre él, porque yo no soy explorador y ya existían biografías. Quise hacer un libro muy breve a partir de comentarios de imágenes, escogí fotografías o dibujos suyos y los comenté en capítulos breves como pinceladas de los valores que acompañan a esta figura, no tanto para mirar hacia el pasado como para sacar conclusiones para nuestro presente a través de él.

También ha escrito ficción. ¿Qué genero prefiere cómo escritor y como lector? Tengo tendencia a pensar que quien escribe es un lector que acaba creando aquello que espera encontrar en sus lecturas. A mi me interesan por igual la ficción y el ensayo, teniendo en cuenta que los dos géneros son maneras de describir la realidad y de construirla. En todo caso, pienso que la ficción no tiene una categoría inferior en lo que respecta a su relación con la realidad que el ensayo, sencillamente nos ofrece otro mecanismo, y especialmente las dos novelas que tengo publicadas se adscriben a géneros no realistas. Yo siempre defiendo que desde la ficción más directamente no realista puedes acabar ofreciendo la posibilidad de reflexionar sobre cómo nos relacionamos entre nosotros, cuáles son nuestros valores..., cuestiones que son profundamente humanas y están relacionadas con nuestra cotidianidad y nuestro día a día, pero quizás en formas que no son tanto de nuestro día a día. Por tanto, me interesan los dos géneros por igual como escritor, y como lector también leo libros de los dos géneros.

Llevamos mucho tiempo de esta entrevista hablando de arte. ¿El arte es muy importante en su vida? Sin duda. Yo pienso desde el arte. Muy frecuentemente en mis discursos en los actos públicos acabo haciendo referencia a cuestiones relacionadas con el arte o la cultura. Ahora ya no tanto, pero inicialmente había personas que se sorprendían. Yo siempre lo explico de la misma forma: yo veo al mundo desde esta relación con el arte y la cultura y no puedo ni quiero parecer otra persona. Al contario, forma parte de mi y de lo que humildemente puedo ofrecer a los demás. Tengo conciencia de haber sido así desde muy joven, es algo que siempre me ha acompañado. Cuando pienso en el paisaje lo relaciono con paisajistas, cuando pienso en relaciones, las pienso desde lo que he leído o música que he escuchado.

¿La política municipal es la más satisfactoria porque es la que tiene una incidencia más directa en el ciudadano? Creo que las diferentes formas de hacer políticas se corresponden con ámbitos diferentes, y todos ellos están relacionados con el concepto de servir a los demás. La consellera Silvia Paneque, cuando me invitó a formar parte de su proyecto político, me dijo algo muy bonito: "Verás que cuando empiezas a servir a los demás a través de la política, eso crea adición". Efectivamente es así. De hecho entré en política cuando Silvia me dijo que iba a hacer un trabajo muy importante en cultura y educación y me dijo que le gustaría que me sumara al mismo con ese objetivo. Y así fue. La política municipal te permite ver resultados con una relativa proximidad y rapidez, pero en todo caso, cuando he tenido oportunidad de ver como funcionan otras administraciones, he podido ver que todas trabajan por la ciudadanía, pero las dimensiones, los tiempos y las escalas son diferentes, aunque finalmente todo tiene el mismo destino, el ciudadano. Y eso es muy bonito.

La política municipal te permite ver resultados con una relativa proximidad y rapidez

¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos le gusta de ser un servidor público? Me gusta que haya utilizado esa expresión, "servidor público". Yo siempre me he sentido un servido público, ya cuando era profesor, y lo he reivindicado muchas veces. Ese servicio público se puede ejercer desde diversos ámbitos, y no es necesario ser funcionario. Lo que más me gusta es la posibilidad de contribuir a mejorar alguna cosa en la vida de las personas. En todo caso lo he intentado, no siempre lo he conseguido con la celeridad o el alcance que me hubiera gustado, pero cada paso que hacemos para intentar conseguirlo es un triunfo. Es algo que nos acerca a la mejora. La parte que menos me gusta es las dificultados que muchas veces nos ponemos a nosotros mismos. A veces tenemos la sensación que el administrado está al servicio de la Administración cuando debe ser al revés, ya que muchas veces los procedimientos no son lo suficientemente ágiles.

¿Y en cuanto a la política? Desde la política se articula el servicio público, se trata de un marco más amplio. La política es lo que tiene que ver con la "polis" etimológicamente hablando, con nuestra capacidad en democracia para ponernos de acuerdo desde nuestras diferencias para poder mejorar lo que nos rodea. En democracia es necesario tener colores políticos diferentes, porque cada color político muestra nuestra diversidad, que es parte de nuestra riqueza. Debemos ser capaces de gestionar nuestras diferencias y ponernos de acuerdo para avanzar. La peor parte de la política es que a veces invertimos tantos esfuerzos en escenificar las diferencias que podemos llegar a dificultar los consensos que nos exige la ciudadanía.

Usted tiene una especial sensibilidad hacia la comunidad hondureña. ¿Qué significa para usted? Yo siempre he vivido mi experiencia con la comunidad hondureña con una enorme gratitud porque en ella he conocido a personas con unos valores y una calidad humana extraordinarias, personas que son capaces de apoyarse en los peores momentos, pero también de celebrar la vida. Viven en comunidad todo lo que es bueno y lo que es malo y son personas de una generosidad extraordinaria, que sin esperar nada a cambio me han dejado vivir en primera persona lo que son y lo que piensan, sus experiencias, su cultura y su historia con una generosidad difícil de encontrar. Se trata de personas trabajadoras y rigurosas, con ganas de hacer bien las cosas y continuar ser quienes son sin que ello les suponga ningún problema para integrarse. Si pienso en la comunidad hondureña, pienso en personas concretas y pienso en abrazos que he vivido con personas que no solo me han reconfortado emocionalmente, sino que me han devuelto la esperanza en nuestra capacidad de ser más humanos.

Después de toda su trayectoria, ¿qué le queda por hacer? La verdad es que, por un lado, me quedan muchas cosas por hacer porque yo funciono de esta manera, necesito proyectos nuevos y retos nuevos cada cierto tiempo, pero al mismo tiempo no espero que me ofrezcan nada porque eso no me interesa. Yo estoy a disposición para lo que convenga, pero no creo que me merezca cosas, ni que me toque alguna cosa ni tengo ambiciones particulares. Es justo lo contario, precisamente porque estoy a disposición ya se que surgirá lo que convenga, y sea lo que sea que venga lo asumiré como una aventura, como un reto y como algo ilusionante, tanto si es una cosa que requiere una dimensión parecida a la que se me presenta en este momento como si son cosas más discretas.