Historias que Inspiran

El periplo periodístico por Honduras del jefe de redacción de la Revista Mundo Real

Con un cuarto de siglo de rigor informativo, Alberto Martín de Vidales sella una histórica gira que conectó las altas esferas del Congreso Nacional y las aulas universitarias, revelando el asombroso origen transatlántico del orgullo "catracho"

Ronald Menjívar
5 Sep 2026
4 min de lectura
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El periplo periodístico por Honduras del jefe de redacción de la Revista Mundo Real

Alberto Martin de Vidales, recibiendo un reconocimiento de la Universidad Tecnológica de Honduras entregado por la Rectora Máster Gloria Patricia Mejía

/ UTH

En una era donde la inmediatez digital satura las redes y la posverdad amenaza el debate público, el periodismo riguroso se ha convertido en un auténtico acto de resistencia. No se ejerce desde la comodidad de un escritorio; se consolida desafiando fronteras, confrontando realidades y desenterrando la historia en el propio terreno.Alberto Martín de Vidales encarna esa visión del oficio donde el rigor no es negociable. Licenciado en Derecho por la Universidad de Girona, ha forjado su carrera durante 25 años de impecable trayectoria en las trincheras de la prensa, la radio y la televisión europea.

Actualmente, su firma es uno de los pilares analíticos y jefaturas de redacción de la Revista Mundo Real, una labor de alta costura informativa que compagina con la dirección de comunicación de un complejo hospitalario de referencia en Girona, España. Su especialidad no es el dato superficial, sino la geopolítica profunda y el fenómeno de las corrientes migratorias, manteniendo una mirada firmemente volcada hacia la comunidad hondureña, ese motor humano que late con fuerza en ambos lados del Atlántico.

Su reciente recorrido en Honduras no fue el de un observador pasivo, sino el de un estratega del pensamiento en un momento crucial para la región.

En el despacho de la Vicepresidenta del Congreso Nacional Dra. Johana Bermúdez en compañía de Abog. Alberto Martin de Vidales

Heidy Diaz /Revista Mundo Real

El Hemiciclo Legislativo del Congreso Nacional abrió sus puertas para recibirlo en una jornada de alto voltaje político y análisis institucional. Allí, en el epicentro del debate legislativo, el periodista español sostuvo encuentros clave con figuras de la primera línea política, encabezadas por la vicepresidenta del Congreso, la Dra. Johana Bermúdez. En un ejercicio de pluralidad absoluta —esencial para el ejercicio de la libre prensa—, Martín de Vidales tendió puentes de diálogo con diputados de las distintas bancadas, incluyendo al Partido Liberal, el gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre) y el Partido Nacional de Honduras.

En estas sesiones se desmenuzaron las realidades de la migración, la necesidad de políticas de codesarrollo y el papel de la diáspora en España como un actor económico y cultural de peso bilateral, demostrando que los desafíos sociales del país requieren análisis técnicos y no banderas ideológicas.

Sin embargo, el futuro de una nación se legisla en sus congresos, pero se siembra en sus aulas. Tras una reunión estratégica con el Rector General de la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), el Máster Javier Mejía Barahona, donde se analizaron los 40 años de trayectoria de la institución como faro educativo, Martín de Vidales se trasladó al campus de Siguatepeque. Ante un auditorio de jóvenes en formación con un entusiasmo de aprender cada día -encabezado por la rectora del campus, la Máster Gloria Patricia Mejía, y Patricia Montes, directora de Asuntos Estudiantiles-, el periodista español impartió la cátedra internacional “Buscarse la vida ante el nuevo periodismo”. El impacto de la convocatoria fue de tal magnitud que el influyente diario La Tribuna registró el suceso en sus páginas, destacando cómo la experiencia, el profesionalismo y las vivencias del ponente activaron sueños y sacudieron la pasividad del estudiantado de la Facultad de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas.

Lejos de dictar dogmas complacientes, Martín de Vidales ofreció una radiografía cruda de una profesión en mutación. El análisis sobre el estado actual del oficio expuso los paralelismos de la crisis de medios tanto en España como en Honduras, describiendo un ecosistema complejo donde los diarios impresos se desvanecen ante los costos de distribución y las audiencias fugaces, mientras la radio convencional se ve obligada a reconvertirse o ceder su trono ante el avance del formato podcast. Frente a la alarmante precariedad laboral y el intrusismo de creadores de contenido que confunden la libre expresión con la responsabilidad informativa, el periodista recetó una fórmula tajante: la especialización extrema. "Para sobrevivir en un mercado saturado, el futuro comunicador debe encontrar nichos vírgenes, campos donde no todo esté inventado, y operar en ellos con la máxima excelencia posible de adaptación a las nuevas demandas globales2, explicó.

Para ilustrar que la audacia y la disrupción premian en la era digital, el expositor analizó fenómenos mediáticos contemporáneos que supieron leer el cambio de época. Mencionó a Josep Pedrerol con El Chiringuito de Jugones, quien transformó el debate deportivo en un producto de entretenimiento multiplataforma, y al revolucionario creador de contenido Ibai Llanos, capaz de competir con las cadenas de televisión tradicionales desde entornos nativos digitales. La lección para los futuros comunicadores fue clara: el éxito actual radica en identificar espacios desatendidos y audiencias huérfanas, aplicando narrativas dinámicas sin perder jamás el control de la información rigurosa.

El clímax de la jornada y el momento que desató la fascinación absoluta del auditorio ocurrió cuando Martín de Vidales expuso su propio caso de éxito: una rigurosa investigación de años que reveló la sorprendente conexión familiar entre el mundialmente famoso chef español Eduard Xatruch (copropietario de Disfrutar, galardonado como uno de los mejores restaurantes del planeta) y el general Florencio Xatruch, héroe nacional de Honduras.

El clímax de la jornada y el momento que desató la fascinación absoluta del auditorio ocurrió cuando Martín de Vidales expuso su propio caso de éxito: una rigurosa investigación de años que reveló la sorprendente conexión familiar entre el mundialmente famoso chef español Eduard Xatruch (copropietario de Disfrutar, galardonado como uno de los mejores restaurantes del planeta) y el general Florencio Xatruch, héroe nacional de Honduras.

El hallazgo tiene un peso identitario enorme, ya que el apellido de este militar del siglo XIX es el origen directo del orgulloso gentilicio “catracho” con el que se identifican los hondureños a nivel mundial.

Esta investigación, desarrollada a miles de kilómetros y nacida del conocimiento profundo de la comunidad hondureña por razones familiares, sirvió como el ejemplo práctico perfecto del alcance del periodismo de largo aliento. Mientras los medios tradicionales se quedan a menudo en la superficie de la nota diaria, Martín de Vidales demostró que la especialización en un tema -en su caso, la diáspora hondureña en España, un terreno históricamente descuidado por la prensa europea- abre la puerta a hallazgos históricos que impactan la diplomacia cultural. "Nadie ofrecía esas noticias en su momento, por eso decidí especializarme", confesó, lanzando de paso un desafío directo a las nuevas generaciones: salir de la apatía, tomar el relevo y desenterrar los datos ocultos de los grandes nombres de la historia de Honduras, sobre los cuales el registro documental actual es escaso.

La sesión mutó rápidamente en un foro de debate de alta intensidad debido a la participación del estudiantado, que centró sus dudas en la deontología y la ética profesional en tiempos de clics fáciles. El jefe de redacción de Mundo Real fue categórico frente a los micrófonos: la prisa es la enemiga mortal de la verdad. "La tiranía del breaking news y la obsesión por ser los primeros en publicar jamás debe justificar la precipitación o la inexactitud. Al final del día, la reputación es el único activo real que sostiene a un periodista; si la pierdes en un tuit, la perdiste para siempre", advirtió. En esa misma línea de rigor, insistió en el mandato inquebrantable de blindar y respetar a las fuentes informativas, quienes arriesgan su posición para explicar la realidad. Recordó que la lealtad con la fuente es sagrada, pero que la información siempre debe ser contrastada, como regla matemática, con un mínimo de dos fuentes independientes antes de ver la luz.

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Para cerrar su intervención, Martín de Vidales dejó tres consejos de oro que operan como un manifiesto de resistencia para dignificar el oficio.

Primero, respetar la profesión negándose rotundamente a trabajar sin remuneración, combatiendo la precarización que degrada el talento. Segundo, no contaminar el ejercicio periodístico convirtiéndose en gestores de la publicidad del propio medio; delegar la búsqueda comercial es vital, ya que autofinanciarse resta tiempo de investigación y aniquila la objetividad frente a los anunciantes. Tercero y último, la necesidad imperativa de un reciclaje constante. En un mundo donde la tecnología cambia a ritmos vertiginosos, el comunicador que deja de aprender se convierte en una pieza del pasado.

La gira de Alberto Martín de Vidales demuestra que las fronteras no existen para la verdad cuando se combinan el fundamento jurídico y la pasión informativa. Su periplo por Honduras no fue una simple agenda de cortesía o una sucesión de aplausos universitarios; significó la consolidación de un puente transatlántico indestructible entre España y Honduras. Un recordatorio de que una investigación rigurosa puede conectar países, rescatar la memoria histórica y volver a colocar el orgullo catracho en el mapa de la excelencia mundial.

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