Salud y Bienestar

Reconocer un infarto a tiempo puede salvar tu vida

Aprender a reconocer los síntomas menos evidentes puede marcar la diferencia entre una reacción tardía y una atención médica a tiempo

Dra. Sindy Oliva
25 Oct 2026
7 min de lectura
12 vistas
Reconocer un infarto a tiempo puede salvar tu vida

Un hombre sufriendo un infarto

/ Revista Mundo Real

Cuando hablamos de un infarto, muchas personas imaginan a alguien que de repente siente un dolor intenso en el pecho. Sin embargo, las manifestaciones pueden ser diferentes y, en ocasiones, confundirse con problemas digestivos, cansancio o ansiedad. Quiero compartir algunas experiencias clínicas que me recuerdan la importancia de escuchar al paciente, prestar atención a los signos de alarma y no subestimar un síntoma solamente porque parece algo común. Recuerdo el caso de un paciente con obesidad e hipertensión arterial que llegó a consulta por un dolor intenso en el epigastrio, la parte superior y central del abdomen, conocida popularmente como la boca del estómago. Él pensaba que se trataba de una indigestión o que algún alimento le había caído mal. La obesidad y la hipertensión arterial eran factores de riesgo cardiovascular importantes que debían tenerse en cuenta durante la evaluación.

Durante la evaluación me llamó la atención la intensidad del dolor, acompañado de sudoración profusa y palidez. La combinación de estos hallazgos, junto con sus factores de riesgo cardiovascular, me hizo considerar que podía tratarse de una condición cardiovascular grave y no solamente de un problema digestivo. Ante la sospecha de un posible evento cardíaco, decidí referirlo de inmediato a emergencia. Posteriormente, se confirmó que el paciente estaba teniendo un infarto. Para evaluar un posible infarto, en el hospital se utilizan pruebas como el electrocardiograma de 12 derivaciones y la medición de troponinas cardíacas, incluidas las de alta sensibilidad. Según el tiempo de evolución y los resultados iniciales, puede ser necesario repetir las pruebas. Este caso nos recuerda que un infarto también puede manifestarse con dolor epigástrico y confundirse con una indigestión. El dolor puede acompañarse de sudoración fría, náuseas, palidez, debilidad o dificultad para respirar. La obesidad y la hipertensión arterial aumentan el riesgo cardiovascular, por lo que conocer los antecedentes del paciente y reconocer los signos de alarma puede ser fundamental para actuar oportunamente.

El caso de una paciente que presentaba episodios de dolor de aproximadamente 15 minutos. La molestia desaparecía y después volvía, por lo que inicialmente no le daba demasiada importancia. Al profundizar en sus síntomas, refirió que el dolor se irradiaba hacia uno de los brazos. Posteriormente, comenzó a sentir una presión más intensa en el pecho, acompañada de dificultad para respirar y sudoración. Este tipo de manifestaciones nos obliga a considerar un posible problema cardíaco. Una de las condiciones que debemos tener presentes es la angina de pecho, que ocurre cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre oxigenada. Cuando el dolor aparece con el esfuerzo y mejora con el reposo, puede corresponder a una angina estable.

Sin embargo, cuando es de aparición reciente, se presenta en reposo, aumenta en intensidad o frecuencia, o aparece con síntomas de alarma, debemos sospechar un posible síndrome coronario agudo, incluida la angina inestable o un infarto de miocardio. Como no se ha especificado el diagnóstico final de esta paciente, no se afirma que haya sido angina ni un infarto confirmado. Que el dolor desaparezca no significa que el peligro haya pasado. Los síntomas pueden ser intermitentes, y esperar a que vuelvan o se intensifiquen puede retrasar una atención necesaria. Ante estos síntomas, es fundamental realizar una evaluación médica urgente. El electrocardiograma y las troponinas cardíacas ayudan a investigar si existe un evento cardíaco agudo. No debemos minimizar un dolor torácico porque dure pocos minutos o desaparezca espontáneamente: reconocer las señales de alarma y actuar oportunamente puede salvar vidas.

Una mujer llamando a Urgencias durante un infarto de un familiar / Revista Mundo Real

En otra ocasión, atendí a una paciente joven, de aproximadamente 30 años, sin antecedentes personales patológicos conocidos, que llegó a consulta muy asustada porque pensaba que estaba teniendo un infarto. Presentaba dolor opresivo, dificultad para respirar, taquicardia y temblores. Durante la evaluación, además de valorar sus síntomas y su estado general, le pregunté qué estaba haciendo cuando comenzó el episodio y si había ocurrido algo que pudiera haber desencadenado esa reacción. La paciente refirió que poco antes había tenido una discusión y que estaba atravesando un momento de estrés. También exploré si había experimentado episodios similares anteriormente. El contexto emocional aportó información importante, pero no era suficiente por sí solo para descartar un problema cardíaco. Tras la evaluación clínica, el cuadro se consideró compatible con una crisis de ansiedad. Esta experiencia también nos deja una enseñanza: la ansiedad y los ataques de pánico pueden producir síntomas físicos intensos, como opresión en el pecho, sensación de ahogo, taquicardia, sudoración, temblores y miedo intenso. Sin embargo, no debemos atribuir automáticamente estos síntomas a la ansiedad sin valorar primero si existe una urgencia médica.

Es útil preguntar qué estaba haciendo la persona: si estaba en una discusión, había recibido una noticia angustiante, atravesaba una situación de estrés, descansaba o realizaba esfuerzo físico. El estrés puede desencadenar un ataque de pánico, pero también puede coincidir con un evento cardíaco. En todo caso, por sí solo, el contexto no confirma el diagnóstico. También es necesario investigar hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol elevado, tabaquismo, enfermedad cardiovascular previa y episodios similares. También preguntar por antecedentes de ansiedad o ataques de pánico, medicamentos y sustancias que puedan provocar taquicardia.

En un ataque de pánico, los síntomas suelen aparecer de forma repentina y alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos. Puede haber miedo intenso, temblores, hormigueo y sensación de ahogo. En un infarto puede existir presión torácica, irradiación a brazo, espalda o mandíbula, sudoración fría, náuseas o dificultad respiratoria. Aunque también un infarto puede generar miedo intenso y un ataque de pánico puede causar dolor en el pecho. La evaluación clínica y las pruebas indicadas. Se deben valorar signos vitales, estado general, exploración física y riesgo cardiovascular. Si se sospecha un síndrome coronario agudo, se necesita un electrocardiograma de 12 derivaciones con prontitud y medición de troponinas cardíacas, con repetición según la evolución y el protocolo clínico. Un electrocardiograma inicial normal no descarta por sí solo un infarto.

No siempre es posible diferenciarlos únicamente por los síntomas. La historia clínica, los antecedentes, la exploración y las pruebas complementarias deben interpretarse en conjunto. Si hay dolor u opresión torácica, dificultad para respirar, sudoración fría, desmayo o síntomas nuevos e intensos, se debe priorizar la seguridad y descartar una emergencia cardiovascular. No se debe retrasar la atención atribuyéndolos a ansiedad. Una vez descartadas las causas médicas urgentes y cuando la evaluación lo permita, puede considerarse una crisis de ansiedad o un ataque de pánico y orientar el tratamiento correspondiente.

Existen cinco señales de alarma que no debemos ignorar: Una es la presión, opresión o dolor en el pecho. Puede sentirse como peso, compresión o molestia persistente. No siempre se describe como un dolor intenso. Otra es el dolor en la boca del estómago. En algunos casos, la molestia se localiza en el epigastrio y puede confundirse con acidez, gastritis o indigestión. Por otra parte, es un dolor que se irradia hacia otras zonas. Puede extenderse a uno o ambos brazos, hombros, espalda, cuello o mandíbula. Sudoración fría y palidez. Cuando aparecen junto con dolor torácico o abdominal, náuseas o debilidad intensa, pueden indicar una situación cardiovascular grave. También aparece la dificultad para respirar o falta de aire. También puede presentarse con dolor en el pecho o ser una de las manifestaciones predominantes y pueden aparecer mareo, náuseas o debilidad inusual.

Qué debemos hacer ante estos síntomas si una persona presenta síntomas compatibles con un infarto? La persona debe buscar atención de emergencia inmediatamente. No debe esperar a que el dolor desaparezca, conducir por su cuenta ni retrasar la atención intentando tratarse una supuesta indigestión. Hay que llamar al servicio local de emergencias y seguir sus indicaciones. El diagnóstico requiere una evaluación clínica y pruebas complementarias. Ningún síntoma aislado confirma por sí solo un infarto, pero la combinación de manifestaciones puede hacer necesaria una intervención urgente. Estos casos me recuerdan que, en medicina, no debemos quedarnos únicamente con la primera explicación que nos da el paciente ni con la localización del dolor. Una persona puede pensar que tiene una indigestión; otra puede creer que el dolor no importa porque desaparece; y otra puede atribuir la falta de aire al cansancio o a la ansiedad. Nuestro trabajo consiste en escuchar, evaluar, identificar los signos de alarma y actuar oportunamente.

Dra. Sindy Oliva

Mi nombre es Sindy Oliva soy Doctora en Medicina y Cirugía graduada de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) con un Diplomado en Enfermedades Metabólicas, trabajo en Clínica Médica Oliva, ubicada en Tegucigalpa, Honduras, y dedicada a la atención médica, la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Además de mi labor asistencial, me dedico a la creación de contenido médico educativo para plataformas digitales como Facebook y TikTok, mediante las cuales comparto información sobre salud, nutrición, prevención de enfermedades y bienestar. Mi objetivo es acercar el conocimiento científico a la población utilizando un lenguaje claro, comprensible y fundamentado en evidencia científica.

Newsletter

Recibe más historias como esta

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad . Puedes darte de baja cuando quieras.